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las cosas de don tonino

mis lecturas veraniegas

mis lecturas veraniegas El primer libro que empecé a leer este verano fue Adolfo Suarez. Una tragedia griega de José García Abad.

Lo comencé con cierta curiosidad porque sobre la figura de Adolfo Suárez siempre he tenido ideas contradictorias. Por una parte mi sentimiento profundamente antifranquista y antimonárquico de aquellos años de la transición repudiaban a un personaje elegido por el poder entonces establecido y en mi cabeza no cabía que a la muerte del dictador tuviéramos que seguir tragando con la continuación de ese Régimen. Posteriormente y con la perspectiva histórica que dan los años transcurridos, pienso que lo que entonces me pareció un paso atrás en la historia de España fue, en realidad, un inevitable impasse que resultó beneficioso para la transformación política y social que tanta falta hacía.

En la actualidad la figura de Adolfo Suárez me provoca una cierta ternura. El recuerdo de aquel discurso en el que se quejaba amargamente de que se le exigieran cosas imposibles, junto con las desgracias personales y familiares que se han cebado con él en los últimos años, hacen que hoy en día su imagen me resulte simpática y agradable.

Ya que había comenzado con biografías, continué con una bastante mas ligera: Joaquín Sabina. Perdonen la tristeza de Javier Menéndez Flores.

La figura de Joaquín Sabina me sugiere dos sentimientos contrapuestos. Por un lado le considero un magnifico poeta y letrista, quizá el mejor autor contemporáneo, sin embargo creo que tiene que ser insoportable como persona. La lectura del libro me hizo reafirmarme en esa impresión.

El siguiente libro que comencé a leer fue ETA nació en un seminario de Álvaro Baeza. Está tan rematadamente mal escrito que, a pesar de su atractiva temática, me resultó imposible acabarlo. Con cerca de doscientas paginas leídas me perdí en los orígenes de la banda y lo abandoné cuando seguramente empezaría a hacerse mas ameno.

Pensando en cambiar por completo de temática y estilo, el siguiente fue El código da Vinci de Dan Brown.

Parece que el autor lo concibe como un guión cinematográfico. Para mi resultó desde el principio una mezcla de Indiana Jones y el Capitán Trueno y su amada Sigrid. Tenía curiosidad por saber la causa del enfado de la Iglesia Católica con esta obra y tengo que confesar que, a pesar de mi agnosticismo, no encuentro motivos para que se les encienda la luz roja de alarma a los creyentes. Eso si, el Opus Dei queda a la altura del betún.

Después le tocó el turno a Querida Elena Francis escrito por Juan Soto Viñolo.

Este periodista catalán fue el encargado de elaborar los guiones del famoso consultorio radiofónico, durante tantos años el programa mas escuchado en las radios españolas. Desde la primera a la última pagina intenta convencernos de su talante liberal y justificarse de ser el autor de semejante y retrogrado bodrio. Todo el libro es un esfuerzo del autor para intentar adelantarnos por la izquierda a los que nunca comulgamos con aquellas ideas. Se une así a esa larga nómina de tipos que siempre se apuntaron a lo que mejor visto y pagado estaba en cada momento como el censor Cela o la esquirola Massiel.

Debió de ser por la nausea que me produjo pensar que la historia se escribe de esa manera tan falsa que cambié totalmente de registro y seguidamente leí El diario de Bridget Jones de Helen Fielding.

Es un libro muy entretenido. Desde el primer momento se le coge un gran cariño a la protagonista que va contando en primera persona sus vivencias, frustraciones y anécdotas. Todo ello salpicado de un fino humor británico. Realmente divertido.

Mi siguiente lectura fue La mirada del otro de Fernando G. Delgado. Premio Planeta 1.995.

Desde el punto de vista literario es la mejor obra de todas mis lecturas veraniegas. Como dice el resumen de la contraportada “es un sobrecogedor viaje al desamparo y a la soledad”. Una obra en la que se mezcla la realidad con los sueños de la protagonista, todo fundido en un impecable puzzle encajado perfectamente.

Y ya para finalizar leí Vendidas de Zana Muhsen.

La sobrecogedora historia de dos niñas de 15 y 14 años, de padre yemenita y madre inglesa, vendidas, casadas por la fuerza y enviadas por su padre a un perdido pueblo del Yemen. Una obra lineal, sin saltos en el tiempo, clara y comprensible, muy alejada de esas virguerías literarias que te exigen la atención de los cinco sentidos.

Terroríficas las fotos de las protagonistas de esta historia real y terrorífico pensar en la cantidad de Zanas y Nadias Muhsen que pueden seguir perdidas en esos remotos países en pleno siglo XXI.
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